Angelina Pérez Santiago

Angelina Pérez Santiago nació en 1.932, en el seno de una familia acomodada de Sevilla.

Para tener una idea del estatus que podía tener su familia, conviene saber que vivía en Ciudad Jardín, barrio residencial de chalets de distinto tamaño construido para la Exposición Iberoamericana de 1929 de Sevilla. Se encuentra dentro del Distrito de Nervión, con instalaciones deportivas, piscina pública; más al sur, el antiguo Matadero y en la Avenida Ciudad Jardín, la parroquia de La Milagrosa, de la que Angelina nos hablaba mucho.

Angelina fue la menor de una familia de dieciséis hermanos, donde sólo sobrevivieron tres, dos varones y ella.

A pesar de las miserias de la época, en su casa se vivía muy bien, con bastante desahogo, pues su padre, Esteban Pérez era ebanista. Con su trabajo se había labrado cierta fama en los círculos eclesiásticos sevillanos y era requerido para la fabricación y restauración de altares y mobiliario de iglesias y conventos.

Sus hermanos estudiaron en los Salesianos, uno de los colegios de mayor prestigio en Sevilla, y posteriormente, cursaron estudios en la Universidad de Sevilla.

Ella se quedó en la escuela de su barrio, donde se sentía muy feliz. Allí tuvo a su primera amiga, Antoñita Moreno, que llegó a ser una famosa cantante folklórica. Recuerda que sus madres se juntaban para hacer dulces en una casa u otra.

Antoñita Moreno era de una familia que gozaba de buena posición, su situación familiar fue muy distinta a la de la mayoría de los artistas de la época, que eran de origen más bien humilde. Su abuelo D. José Valiente fue director del Orfeón sevillano. Alternaba sus estudios con clases de piano, guitarra y mandolina. Le llevaba tres años a Angelina y la trataba como a una hermana menor, teniéndose ambas mucho cariño.

Pero estalló la guerra civil y su vida nunca volvió a ser la misma.

La familia de Angelina, muy comprometida con los ideales republicanos, sufrió las consecuencias de militar en el bando perdedor. Su hermano Pepe y su padre estuvieron encarcelados, siendo la causa del encarcelamiento de Pepe un mitin que dio desde el balcón del Rectorado de la Universidad durante la guerra.

Tenían familias y amigos que los ayudan a salir de la cárcel, que junto con la buena relación con curas, frailes y monjas, le facilitaron las cosas.

Tras salir de prisión les obligaron a abandonar la Universidad y a su padre dejaron de darle los trabajos para los que antes era requerido, perdiendo posteriormente todos los bienes que poseía.

En esos momentos, sus padres creen que la mejor opción es venirse a la sierra y abandonar la ciudad de Sevilla, donde pueden pasar más desapercibidos, huyendo de las represalias que pudieran sufrir por quedarse en la capital.
 
Cuentan con familiares que están bien considerados, que pueden buscarle trabajo. Angelina pudo vivir en Galaroza, con su tía la maestra, siendo la solución perfecta pues la ayudaría a estudiar Magisterio por libre.

Por desgracia, y cuando cursaba último curso, su tía muere.

Entonces para poder continuar con sus estudios, Angelina pide una beca, con tan mala suerte que por un error de un cartero no le lleva la notificación a tiempo, y cuando ella la recibe, le piden unos papeles de aceptación, pero ya ha pasado el plazo y la pierde.

Al no tener la posibilidad de percibir ningún tipo de ayuda, tiene que abandonar sus estudios. Y es entonces, cuando su familia decide trasladarse a Fuenteheridos, ya que su padre recibe varios encargos para restaurar y crear retablos de Iglesias en la Sierra.

Pero de nuevo la desgracia se ceba con su familia, y en cuestión de dos meses mueren sus padres, por lo que Angelina en 1.952 decide venirse a Cumbres Mayores, donde sus hermanos ya se han situado y estan viviendo.

Al principio viven en la posada del señor Luis, en la Plaza del Ayuntamiento y luego alquilan una habitación en casa de Felisa Carranza, comenzando a dar clases particulares por las casas.

Además, en aquella época, Angelina trabaja en las matanzas, durante la temporada, en las fábricas de los Domínguez y de Joaquín Chaparro. Pasa apuros económicos pues sus hermanos aportan poco dinero a la economía familiar.

Pepe, el mayor trabajaba ayudando a Antonio Franco en los camiones, así como haciendo pequeños trabajos de carpintería.

Ezequiel, el menor, trabajaba como escribiente en la Fábrica de Coronado. A pesar de ser personas con estudios superiores, tener estudios de letras y ciencias, ser bachilleres y dominar algunos idiomas, hablando el francés perfectamente, no son capaces de ganarse el respeto de sus nuevos paisanos, siendo en muchas ocasiones objeto de burlas y pesadas bromas.

Angelina a pesar de todo, consigue mejorar su situación, alquilando una casa a Paco García “El del estanco” en calle Rábida, donde permanecerá todo el tiempo que vivió aquí.

En su nueva casa, afianza sus clases particulares, impartiéndolas mañana, tarde y noche.

En aquella época donde el machismo imperaba, Angelina sufre el alcoholismo de sus hermanos, siempre en silencio.

Durante los años donde la enseñanza no era obligatoria, y muchos niños no pisaban el colegio o lo dejaban sin apenas saber leer ni escribir, Angelina fue una figura esencial de la educación en nuestro pueblo.

Ella enseñó a muchos niños y jóvenes, que en algunas ocasiones no podían pagarle con dinero, pero de los que siempre recibía algún tipo de compensación ya fueran huevos, hortalizas u otras viandas.

Angelina fue conocida en nuestro pueblo como la “Virgen del Pilar” ya que ayudó a muchos jóvenes a preparar sus pruebas para ingresar en la Guardia Civil.

En los años de la emigración, donde había  muchos adultos analfabetos, ayudaba a madres, novias y esposas a escribir cartas a sus familiares.

Considerando que era la persona idónea, también hacía sustituciones en la escuela pública cuando faltaba alguna maestra por enfermedad, o cualquier otro motivo. Y con mucho cariño, guardó los papeles que la acreditaban para ejercer de sustituta en estos casos.

Angelina nunca tuvo dinero,  lo que no necesitaba lo regalaba. Tapó mucha hambre pidiendo y dando. Cuando pedía algo era seguramente para alguien necesitado; como en el Evangelio, su mano derecha no sabía lo que daba la izquierda. Era una persona que se ofrecía a ayudar a los demás siempre, dando incluso lo poco que tenía a personas necesitadas y desfavorecidas.

Esto hacía, que, a veces, sus hermanos se enfadaran con ella.

Cuando murió Franco y se instaura la democracia, se manifestó a favor de Felipe González y siempre  tuvo colocado su foto sobre una mesita al lado de otras fotos  familiares. A pesar de tener muchas amistades de derechas que quisieron convencerla de que dejara de seguir al líder socialista, ya que por sus convicciones religiosas, estaría de acuerdo con otros principios, siempre se mantuvo fiel a sus ideales.

Posteriormente sufrió la pérdida de sus hermanos, a los que cuidó con mucho sacrificio y delicadeza, durante sus enfermedades, procurándole todos los cuidados que necesitaron hasta el final.

Tras el fallecimiento de los hermanos, Angelina siguió viviendo en su casa, cercana al Pozo del Prado, donde siempre tuvo unas vecinas muy buenas que se convirtieron en una familia para ella.

Cuando siente que ya no tiene fuerzas para seguir viviendo sola, decide irse a la Residencia de las Hermanitas de la Cruz de Huelva hasta el final de sus días. Angelina es muy devota de la fundadora de esta orden, Santa Ángela de la Cruz, quien fue amiga de su madre.

Quiere un lugar donde siempre tener una capilla para rezar, para estar cerca del Señor y de su madre.

Hace unos años, el Colegio Juan Gómez Márquez le hizo un homenaje nombrándola becaria de honor, acto que disfrutó y siempre llevó a gala.

A él acudió con algunas monjas y compañeras de la residencia.

Cada vez que alguien fue a verla la encontró con una estampa de la Virgen de la Esperanza a la que rezaba pidiendo por muchos de los vecinos de nuestro pueblo a los que siempre tuvo en su memoria.

Quiso volver muchas veces, pero ya ella estaba muy bien considerada por las monjas y era demasiado tarde.

Murió el día 23 de enero de 2019 en Huelva, siendo trasladada a Cumbres Mayores, el pueblo que ella consideró suyo, donde ella quiso dormir el sueño eterno junto a sus hermanos.

Tanto la historia de vida, como las fotografías que contienen esta biografía, han sido cedidas por Pepa Holgado.
  

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