Pinos de San Juan

De entre las tradiciones culturales que jalonan el devenir del año, en el pueblo de Cumbres Mayores, contamos con esta que hunde sus raíces en la Mitología grecorromana.

El origen de esta fiesta se pierde en el tiempo, es una tradición que ha pasado de padres a hijos. Se celebra en el solsticio de verano.

El día 23 se iba al campo de gira y allí se cortaba un pino, el cual transportado por los mozos, era colocado en el medio de una calle o en una plaza, donde más tarde se iba a celebrar la Fiesta.

EN ESTA CALLE HAY UN PINO

Y EN EL PINO UNA CEBOLLA

Y EN LA CEBOLLA UN ESPEJO

DONDE SE MIRA MI NOVIA.

Al atardecer de ese día, 23 de junio- Vísperas de San Juan- se colocaban los adornos del pino, se adornaba la calle o plaza y se colocaban las sillas de enea formando corro en torno al pino. Salían de las cocinas los almireces, las sonajas de madera, las carrañacas, los panderos, los palillos... y con la botella de anís rasgueada por la cuchara, se formaba la orquesta que acompañaba la música con letras diferentes. La Fiesta duraba hasta la madrugada. Había cierta rivalidad entre los distintos pinos por ver quién lo tenía más hermoso, más engalanado o cual realizaba la mejor velada.

Aquella misma tarde, o al día siguiente, las muchachas se encargaban de adornarlo con cadenetas de papel de seda y poniendo dos elementos, los cuales no podían faltar en el pino, un espejo y una cebolla.

El aguardiente o el Ponche, los dulces, el café y los jeringos hacían su aparición en el momento oportuno, siendo costumbre visitar los diferentes pinos, conversar con amigos y conocidos, e incluso rondar a la joven a la cual se pretendía.

  

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